Los repetidos episodios de violencia que se vienen registrando en la frontera greco-turca contra personas que se agolpan para entrar en territorio europeo son una expresión dramática de las consecuencias de la guerra de Siria y de los intereses geopolíticos de las potencias mundiales involucradas
13Marzo 13
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La responsabilidad de esta nueva crisis demográfica e inhumana, que afecta a las personas más vulnerables, hay que atribuírsela al egoísmo de los Países implicados, que son los que deberían buscar una solución política, humanitaria y duradera mediante la negociación y la mediación internacional. Para poner fin a esta tragedia es fundamental el diálogo permanente y la renegociación del acuerdo de la Unión Europea con Turquía para encauzar y reordenar el flujo de inmigrantes y lograr una distribución responsable y equitativa del destino de los refugiados y refugiadas.
Asimismo, la situación en los campos de personas refugiadas de Grecia, principalmente en las islas de Lesbos, Salmos y Chíos pero también en algunos puntos de la Grecia continental, se revela insoportable e insostenible por la saturación de los campamentos, que se encuentran en condiciones higiénicas insalubres, provocando enfermedades y agravando la situación sanitaria de las personas que malviven en ellos. Por si esto fuera poco, la seguridad de estas personas refugiadas y del personal que les asiste de manera solidaria se está viendo violentada por grupos extremistas xenófobos que hostigan y atacan a las personas que habitan precariamente en estas complicadas circunstancias.
Ante esta dramática situación, en la que la supervivencia de numerosas personas está en juego, y en el contexto de un equilibrio complejo que compatibilice los principios con los intereses nacionales y geopolíticos, el Euzkadi Buru Batzar quiere hacer público:
1. Que rechaza la hostilidad y las agresiones a los refugiados y refugiadas y se solidariza con las ONGs y entidades que colaboran de manera solidaria en la zona y que son también víctimas de estos grupos fanáticos. En particular, nos solidarizamos con la ONG Zaporeak, que el pasado 1 de marzo fue atacada en Lesbos por contribuir a la mejora de las condiciones alimentarias de las personas refugiadas.
2. Que aboga por que el alto el fuego suscrito por Rusia y Turquía el pasado 5 de marzo para la región siria de Idbil dé paso a una desescalada de las tensiones en la región que posibilite las negociaciones políticas entre los actores concernidos, incluida la Unión Europea, avaladas por las Naciones Unidas, que desemboque en una paz duradera y que termine con el sufrimiento de la población civil.
3. Que deplora la instrumentalización política de los refugiados y de las refugiadas que hace Turquía, incitándoles deliberadamente al hacinamiento de familias y niños en la frontera con Grecia para chantajear a la Unión Europea con la pretensión de conseguir sus fines políticos.
4. Que reprueba la actitud de la Unión Europea al apoyar a Grecia en la suspensión de un derecho humano fundamental como es el de asilo, así como por infringir su propia normativa de protección y solidaridad ante los perseguidos de terceros Países, conscientes de que la suerte de miles de personas refugiadas está en peligro.
5. Que apela a la responsabilidad de la Unión Europea y de sus Países miembros, para que además de proteger las fronteras exteriores de la Unión asuman una política común de inmigración y asilo, de tal forma que cada Estado Europeo acoja, con criterios de justicia y equidad, el número de refugiados y refugiadas que les pudiera corresponder en base a determinados parámetros consensuados.
6. Que demanda de la Unión Europea un ‘Plan de Ayuda Humanitaria Urgente’ que dé respuesta a la situación límite que desde el punto de vista humano viven las personas refugiadas y la población de las islas griegas.