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  • 07/31/2017

    Discurso Andoni Ortuzar. San Ignacio 2017

    • Type: Intervención

    Urtean hiru egun dira guretzat ezinbestekoak. Hiru egun horiek zuri, gorri eta berdez margoztuta daude gure egutegian: Aberri Eguna, Alderdi Eguna eta San Inazio eguna, gaur ospatzen duguna. Hiru une hunkigarriak dira abertzale eta jeltzale sentitzen garenontzat. Gure Aberriaren eguna, gure Alderdiaren eguna eta gaur 122 urte betetzen dituen abentura zoragarri honen hasiera ospatzeko eguna. Den dena hemen eta gaurko egunez hasi zelako, duela 122 urte. Eta gure Alderdiak egun hartatik hona egin duen bide luzean, batzuetan konplikatua baina beti emankorra, beti jakin dugu egon behar genuen tokian egoten, egin behar zena egiten: Euskadi, gure aberri bakarra, gure nazioa. Ez hobea ez txarragoa, baina gurea. Euskotarren Aberria, Euskadi da!

    Ciento veintidós años dan para mucho. Nuestro Partido ha pasado por diferentes etapas. Nuestros primeros cuarenta años fueron de duro trabajo, de contagiar a todo un país que estaba postrado políticamente tras las guerras carlistas la ilusión de aquel puñado de jóvenes nacionalistas unidos en torno a Sabino. De construir y extender el Partido en todos los pueblos de Euskadi. De ir ganando el favor y la confianza de la gente que, con su voto, nos iba llevando a las Instituciones de aquella época. Hace pocos meses recordábamos el centenario, en 1917, de la primera vez que los nacionalistas llegábamos a la presidencia de una institución importante, la Diputación de Bizkaia. En solo dos años se pusieron en marcha iniciativas para recuperar nuestra lengua, crear Euskaltzaindia, abrir las Auzo Ikastolak, las conocidas escuelas de barriada que todavía hoy subsisten en muchos pueblos de este Territorio... Fueron años de pelear por lo nuestro también en Madrid, hasta conseguir el primer Estatuto y nombrar al primer Lehendakari y Gobierno Vasco. Una pena que todo aquello sucediera en medio de una guerra incivil que dejó asolado nuestro País. Hoy hace ochenta años nuestros gudaris sufrían el amargor de la derrota, arrinconados en la punta de las Encartaciones, abandonados internacionalmente por los llamados “aliados” y completamente olvidados por la República española. Solo el Lehendakari y las autoridades del Partido Nacionalista Vasco se quedaron hasta el final, hasta el último día, con los gudaris y con los que huían de las tropelías de los fascistas. Les debemos uno y mil homenajes a aquellos gudaris, a aquellos dirigentes del Gobierno Vasco y del Partido que arriesgaron sus vidas, y muchos de ellos la perdieron, por defender su ideal hace ahora ochenta años. Somos sus dignos herederos y nos sentimos orgullosos de serlo. Agur eta ohore beraientzat!

    Y después vino la larga noche de la dictadura, del exilio. Cuarenta años de túnel asfixiante. Pero el Partido estuvo ahí también. En la clandestinidad del interior y en la acción del exterior. Y salimos del túnel, en 1977, y llenamos Aralar, y empezamos a ganar elecciones porque el pueblo estaba con nosotros. Cuarenta años en los que han pasado muchas cosas, muchas buenas, muchas malas, en todo caso más buenas que malas y que nos han traído hasta aquí, a la Euskadi que hoy tenemos. Si Sabino Arana estuviera hoy aquí, si el Lehendakari Agirre estuviera hoy aquí, si Juan de Ajuriagerra estuviera hoy aquí, si estas tres personas que simbolizan las tres etapas del Partido estuvieran hoy aquí, se sentirían orgullosas por haber hecho lo que hicieron y por lo que se ha conseguido. Mereció la pena y merece la pena. Ser del PNV merece la pena y luchar por la libertad de Euskadi, por la Nación Vasca, merece la pena. Este País merece la pena: es el nuestro y tenemos que trabajar por él con uñas y dientes.

    Eta horixe, Euskadiren alde lan egin, da iaztik hona egin duguna. Iaz hementxe elkartu ginen eta bi helburu jarri genituen: Euskadin, krisi ekonomikoa gainditzea eta enplegu gehiago eta hobea sortzea; eta Alderdian, euskal hauteskundeetatik onik irtetea. Gaur esan ahal dugu: “Helburua lortu dugu”. Hauteskunde haietatik oso ondo irten ginen, eta gure ekonomia suspertze bidean dago. Langabeziak behera egin du. Langabezia puntu luze bat beherago dago. Eta puntu horren atzetik milaka euskal herritar daude azken hilabeteotan lanpostua aurkitu dutenak. Baina oraindik ehun eta hamalau mila pertsona daude lanik gabe. Beraiek dira gaur gure lehentasun nagusia. Gure Erakundeen eta gure Alderdiaren lehentasuna dira ehun eta hamalau mila pertsona horiek.

    Euskadiren alde egin dugu, bai. Euskadi da gure helburu eta kausa bakarra. Euskadi dugu helburu eta goiburu. Euskal aberria sortzeko, Euskadi askea, emakume eta gizon askeek osatutako herria. Lan horri ekin diogu beti, eta azken hilabeteotan ere bai. Hemen eta Madrilen. Eta ondo joan zaigu. Gauza handiak lortu ditugu: Kontzertu Ekonomikoa babestea, Kupo bidezkoa ordaintzea, merezi ditugun trenak izatea, gure enpresak argindarraren prezioarekin zigortuta egon ez daitezen, Lemoiz berreskuratzea, Ertzaintza Europa mailan konektatuta egon dadin eta benetako polizia integrala izan dadin… Hori dena eta gehiago lortu dugu Madrilen.

    Akordio hau zinatzeagatik, batzuek hitz gogorrak esan dituzte gure kontra. Hor konpon! Beraiek jakingo dute zer nahi duten edo zeintzuk diren beraien lehentasunak. Guk oso argi ditugu. Akordio horri esker, Euskadi duela urte bete baino Euskadi gehiago da. Hori da gure eredua. Hori da gure helburua: Euskadira gauza asko ekartzea, gure autogobernua indartzea, Herri gisa gero eta askeago izatea. Hala egin dugu eta hala egiten jarraituko dugu. Bai horixe! Hori egingo du EAJ-k, orain eta beti, hemen eta han, Gasteizen eta Madrilen!

    Recordaréis que hace un año nos juntábamos aquí y nos poníamos una exigente tarea tanto para el País como para el Partido. Para el País, superar la crisis económica y crear más y mejor empleo; para el Partido, salir bien parados de las elecciones autonómicas que el Lehendakari había convocado justo dos días antes para el 25 de septiembre. Hoy podemos decir que “objetivo cumplido”. Salimos bien parados de aquellas elecciones, y nuestro país tiene hoy una estabilidad institucional que es alabada y querida por muchos de los que nos rodean. Y nuestra economía da signos indudables de recuperación. Esta semana hemos recibido positivas noticias que nos hablan de un incremento del crecimiento económico previsto y de un descenso apreciable del paro. Esta es la mejor noticia de todas, que descienda el paro. Y lo está haciendo. El año pasado teníamos el 12,5%. Este, el 11,2%. Un punto largo menos de paro. Y detrás de ese punto, miles de vascos y vascas que han encontrado trabajo en estos meses. Aún quedan 114.300 personas en desempleo. Ellas deben ser ahora nuestro principal objetivo. “Más y mejor empleo”, dijimos hace un año y lo repetimos hoy, prioridad número uno de nuestras Instituciones y de nuestro Partido. Porque los buenos datos no nos pueden nublar la vista: sigue habiendo problemas que necesitan nuestra implicación. Esas 114.300 personas nos miran y esperan algo de nosotros. Ellos y los que ven ahora amenazados sus empleos porque sus empresas atraviesan malos momentos: CEL, Xey, La Naval, Edesa-Fagor, General Electric, Ofita… Son situaciones que nos preocupan, pero que sobre todo nos ocupan.

    Porque, como también os dije el año pasado, “este Partido nació por y para Euskadi”. Euskadi es nuestro objeto social, nuestra única causa. Vivimos para ella. Para construir la Nación Vasca, una Euskadi libre de mujeres y hombres libres. A eso nos hemos dedicado siempre y también estos últimos meses. Aquí y en Madrid. Y nos ha ido bien. Hemos conseguido muchas cosas en una negociación a brazo partido con Madrid.

    Algunos han alzado la voz contra nosotros. No se han atrevido a criticar lo conseguido, y para atacarnos nos censuran por el hecho de negociar con quien está hoy en La Moncloa. Al parecer, les preocupa más quién se sienta en La Moncloa que los intereses de nuestro país, que el bienestar de los vascos y vascas. Allá ellos. A nosotros nos preocupan Euskadi y sus gentes. Y trabajamos para que, se siente quien se siente en La Moncloa, cada vez se tomen allí menos decisiones que afecten a Euskadi. Para que las decisiones sobre nuestro futuro en política, en economía, en infraestructuras, en todo lo posible, se tomen aquí y no allí. Y vamos por el buen camino. Gracias a este acuerdo, Euskadi es hoy más Euskadi que hace doce meses. Ese es nuestro modelo: traer cosas para Euskadi, fortalecer nuestro autogobierno, ser cada día menos dependientes o, lo que es lo mismo, más independientes como Pueblo. Así lo hemos hecho y así vamos a seguir haciéndolo. Con prudencia, con los pies en el suelo, con responsabilidad. Sin dar cheques en blanco a nadie. Poniendo sobre la mesa las muchas cosas, los muchos problemas que aún hoy hay entre Euskadi y el Estado español. Pero aportando soluciones y, sobre todo, haciendo más fuerte a Euskadi y más felices a los vascos y las vascas.

    Nuestro único interés es Euskadi y nuestra única limitación, que la sociedad vasca entienda lo que estamos haciendo y lo respalde. Y honestamente creo que lo entiende y lo respalda.

    Hoy he mirado un poco al pasado y me he detenido en el presente, pero no quiero acabar sin levantar la vista hacia nuestro futuro. Confío en un buen futuro para nuestra Nación. Creo que tenemos futuro como Pueblo y que en ese futuro vamos a encontrar la libertad que reclamamos, que vamos a poder decidir nosotros dónde queremos estar y quiénes queremos ser. Y creo que todo esto va a ser así porque creo en nuestro País y en sus gentes. Por eso hoy, día en que celebramos nuestro 122 aniversario, quiero hacer un llamamiento a las y los jóvenes vascos a que se sumen a esta tarea. Euskadi merece la pena. Y merece la pena trabajar por Euskadi desde el PNV. Hay que seguir construyendo un País en el que se viva bien, en el que todo aquel que se quiera quedar, tenga un empleo digno y una vivienda digna, y que aquel que quiera marcharse tenga luego opción de regresar. Un país que sea capaz de repartir justamente su riqueza entre los de aquí y los que vengan de otros lugares. Un país abierto y solidario. La Euskadi que queremos está en nuestras manos, especialmente en las de la juventud vasca, que es quien debe coger ahora el testigo. Euskal gazteok: Euzko Alderdi Jeltzalearen ateak zabal-zabalik dituzue!

    Finalizo ya con una cita del lehendakari Agirre en el Manifiesto de Truzios, el último que hizo antes de marchar al exilio. Decía el Lehendakari: “El País Vasco mira al futuro con ilusión. Su alma nos pertenece. Nuestra conducta es la suya. Volveremos a recobrar el suelo de nuestros padres para restaurar el idioma escarnecido, la ley ultrajada, la libertad arrebatada”. El Lehendakari tenía razón: volvemos a mirar al futuro con ilusión, hemos recobrado el suelo de nuestros aitas y amas, nuestro idioma florece, tenemos nuestras leyes y estoy seguro de que vamos a decidir nuestro futuro, y con él recuperaremos la libertad arrebatada. Merece la pena Euskadi y merece la pena ser del PNV.

    Gora Euskadi askatuta!

     

  • 06/13/2017

    Intervención Aitor Esteban. Moción de censura de Podemos a Mariano Rajoy

    • Type: Intervención

    Conociendo, como ya conoce desde el principio, que no va a obtener su candidatura los votos necesarios, señor candidato, quiere presentar la moción de censura como una votación sobre el presidente del Gobierno estrictamente. Pero esto no es exactamente así. Esto puede que vaya sobre el señor Rajoy pero va sobre todo sobre usted, señor candidato, porque este trámite es en realidad una investidura sobrevenida.

    Usted arguye que si la moción de censura obtuviera más votos entre abstenciones y síes que los votos negativos, ello demostraría que el actual Gobierno carece de soporte parlamentario suficiente. Salta a la vista que el Gobierno actual no dispone de una mayoría absoluta estable. Para saber eso no hacía falta una moción de censura. Basta con conocer la dinámica de votaciones en cada sesión de esta Cámara. De esa falta de mayoría se deduciría, según usted, que el Gobierno actual no tiene legitimidad para continuar en dicha responsabilidad. Me temo que en este caso lo que se está confundiendo es el instrumento de control parlamentario. Al presidente del Gobierno, una vez elegido, le basta la mayoría relativa para mantenerse en su puesto, tal y como se fija en el desarrollo del procedimiento de la cuestión de confianza.

    Pero aquí no se juzga al presidente del Gobierno más que de referencia. Pues lo central de este debate es valorar la validez del programa y la alternativa que usted representa,  pues esa es la finalidad de la moción de censura: evaluar si hay o no posibilidad de un Gobierno alternativo.

    El objetivo pues, en una moción de censura, no debería ser otro que demostrar que hay una mayoría capaz de dar estabilidad y ser alternativa al actual Gobierno. ¿Se está utilizando esta moción de censura para eso? Permítame que lo ponga en duda.

    En política como en la vida, cuando se necesitan alianzas para alcanzar objetivos, estas se preparan con cuidado, procurando no tomar por sorpresa a los potenciales aliados y no ponerles en una situación complicada. Que usted anunciara su intención de presentar la moción sin haberlo consultado con ningún otro grupo, dándolo a conocer a través de los medios de comunicación y haciéndolo en plena elección interna del que debería ser su principal aliado, el Partido Socialista, convocando incluso una manifestación la víspera de la jornada en que se elegía al Secretario General Socialista, no es señal de intenciones sinceras en la búsqueda de una mayoría que permita remover al actual Gobierno. En definitiva, usted no ha perseguido intentar conformar una mayoría alternativa al Gobierno porque probablemente no era eso lo que le interesaba, sino algo mucho más prosaico: simplemente, asegurarse una efímera tribuna para su protagonismo.

    Y oportunidades para formar una mayoría alternativa, las ha tenido. Ya lo creo que las ha tenido. En la breve Legislatura anterior mi grupo estuvo dispuesto a negociar un posible apoyo a un Gobierno de izquierdas. Pero la condición necesaria era que el Partido Socialista y ustedes se pusieran de acuerdo para conformar una base mínima sobre la que articular mayorías parlamentarias. Fue evidente que no hubo voluntad para ello.

    Ya lo dijo Shakespeare: “Si dos cabalgan en un caballo, uno debe ir detrás”. Y a usted, esto lo añado yo, ha quedado muy claro que no le gusta ir detrás, ni aunque sea por un tiempo.

    ¿Qué nos está usted ofreciendo en su programa que nos mueva a votarle? Hasta la fecha no se había dado a conocer nada del mismo. Otra señal de que esta iniciativa tiene más ruido que nueces. No han hecho el mínimo esfuerzo de pactarlo con otros grupos. Hasta aquellos pocos que se han manifestado dispuestos a apoyarle reclamaban ayer mismo en los medios que fuera usted más preciso en su discurso. Una propuesta tan poco trabajada es imposible que salga adelante con esos mimbres.

     

    La política de gestos tiene su valor en determinados momentos, no seré yo quien lo niegue. Pero no tiene ningún valor la política de gestos vacíos que no conducen a nada. ¿Es este realmente un movimiento en defensa de la ciudadanía o se trata de un juego de tronos de ambición?

    Ha puesto al actual Gobierno a caer de un burro. No seré yo quien no me dé cuenta de sus defectos y carencias, de las políticas concretas que no compartimos, de su tendencia a practicar una política centralista, de las evidencias de corrupción en entornos del PP, de la aparente implicación de algún Ministro en maniobras que van en contra del principio democrático de separación de poderes. Ya sabemos quién es el PP. Y en la relación parlamentaria que mantengamos con ellos, pues hoy son el principal agente político, el mayor grupo de este Parlamento por decisión de la ciudadanía,  intentaremos que aquellas políticas que consideremos perjudiciales para nuestros ciudadanos no puedan ser implementadas, perseguiremos cumplir nuestro programa electoral, la ‘Agenda Vasca’, y defenderemos los principios democráticos, en los que creemos profundamente.

    Alguno puede pensar que una alternativa es ir a nuevas elecciones tras año y medio de interinidad presupuestaria y tan solo un año después de los últimos comicios. ¿De verdad cree alguien que los resultados serán decisivamente diferentes? Porque, viniendo al punto que nos ocupa hoy, ¿son usted y su partido a día de hoy una alternativa real al Gobierno actual? Me temo que no. Y tampoco lo será si sigue maltratando a sus posibles aliados.

    Y, sin embargo, en esta Legislatura se podrían hacer muchas cosas, aun a pesar del PP. Ya lo creo que sí. Porque se habrán creado muchas Comisiones y Subcomisiones de estudio e investigación, y algunas serán importantes, pero me viene a la mente a menudo la definición que Fred Allen, humorista americano, hizo del término “Comisión”: 'Se trata de un grupo de personas que individualmente no pueden hacer nada y como grupo deciden finalmente que no puede hacerse nada'. Sin pretender ejercer de adivino, me temo que las evidentes limitaciones logísticas y los intereses de partidos harán que la definición de Allen se vaya cumpliendo invariablemente a lo largo de la legislatura.

    Quedan muy lucidas estas Comisiones para hacer como que se hace algo, durante un tiempo; porque todo llega a su fin. Pero mientras tanto, el grupo que encabeza, señor candidato, se dedica a pedir una y otra vez la prórroga del plazo de presentación de enmiendas a las Proposiciones de ley de la Cámara. Voy a citarle a cuáles me estoy refiriendo tomando como dato la más reciente fecha que he podido obtener, principios de junio:

     - Proposición de Ley integral de Lucha contra la corrupción de los denunciantes.

     - Proposición de reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados para el control parlamentario de acuerdos parlamentarios sin fuerza de ley (EAJ-PNV).

     - Proposición de reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados para la regulación de los Grupos de interés.

     - Proposición de ley de modificación de la Ley 1/2000, de 7 de enero de Enjuiciamiento Civil, por la que se regula un procedimiento específico para garantizar la posesión de viviendas de titularidad de propietarios personas físicas y para asegurar a las entidades sociales y a las administraciones públicas la disponibilidad de las viviendas en su haber destinadas a alquiler social.

     - Proposición de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, aprobado por R.D. Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre.

     -Proposición de Ley Orgánica de reforma de la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana. (EAJ-PNV). O sea, la conocida popularmente como “Ley mordaza”.

    En esta Legislatura se pueden hacer cosas, se pueden producir cambios en muchas políticas, claro que sí. Pero para eso no es condición sine qua non que cambie el Gobierno. Sus votos contribuyen con los retrasos a que no se hagan. En definitiva, nos habla de injusticias en las políticas y no hace nada por modificar el BOE utilizando su fuerza en el Parlamento. Ese cambio de leyes en el BOE es lo que puede mejorar la vida de la ciudadanía.

    Nos ha hablado de un Estado del que se reconozca la plurinacionalidad. La música no suena mal, se lo concedo. Pero no sabemos a qué atenernos en cuanto a su concreción. Verá, no es que desconfiemos, pero los actos de su grupo parlamentario no se compadecen en importantes ocasiones a lo que usted nos manifiesta. En efecto, hace unos meses en la Comisión de empleo, nuestro Diputado en la misma, Iñigo Barandiaran, defendió junto al PDeCAT una proposición para que las Comunidades Autónomas pudieran, de acuerdo con los interlocutores sociales, ajustar el salario mínimo a su realidad social. Podemos no sólo voto en contra sino que hizo una defensa a ultranza de su posición.

    Cuando en diversos foros y debates afirmamos nuestra voluntad de que se cumpla el Estatuto de Gernika, y más concretamente la mención de su texto que atribuye la gestión del Régimen Económico de la Seguridad Social a la Comunidad Autónoma del País Vasco, nos hemos encontrado con la oposición de los representantes de Podemos, exactamente en los términos habituales utilizados por Socialistas o Populares, hablando de la sacrosanta unidad de caja y la imposibilidad e inconveniencia de que el Estatuto se cumpla en ese punto. Es más, en las elecciones al Parlamento Vasco no reivindicaron en su programa la gestión del Régimen Económico de la Seguridad Social.

    Y en las elecciones generales de 2016, aquellas de “la sonrisa de un país”, un país, también en Euskadi aunque se convirtió en Cataluña por intereses de guion en “la sonrisa de los pueblos”, presentaron un programa, estilo Ikea, que entiendo sigue vigente por mínima coherencia. Pues bien, en él, el titular referido a la Seguridad Social lo expresaba muy claramente: “Un régimen único para todos”. Y en su desarrollo incidía en que en ningún caso podía dividirse la caja única de la Seguridad Social.

    Si por razones ideológicas nunca se han manifestado a favor del cumplimiento del texto estatutario ya en vigor desde el año 1979, ¿en qué puede quedar realmente su retórica sobre el reconocimiento nacional?

    Y en cuanto a asuntos más allá del cumplimiento estatutario que puedan interesar a nuestra ciudadanía, puedo darle también algún ejemplo: en Comisión de fomento Podemos votó junto al PP y EH Bildu en contra de que el Gobierno presentara un cronograma específico para la ejecución de la ‘Y Vasca’ de alta velocidad.

    Por otra parte, ya veo la autonomía que tienen en esta Cámara sus electos en Euskadi. Cero. Los catalanes y gallegos tienen una voz, los vascos, ninguna. No sé si porque no les dejan o si también, seguramente, porque tampoco ellos están muy interesados y se sienten a gusto con la situación actual. Sea como fuere, la sensibilidad hacia las naciones del Estado que invoca brilla por su ausencia en cuanto Euskadi en el grupo que usted dirige.

    Y es que hemos asistido a muchos ejemplos de promesas incumplidas. Desde el “respetaré la voluntad del Parlamento de Cataluña” del presidente Rodríguez Zapatero, hasta la afirmación frecuente tanto del PP como del PSOE de que “con la violencia nada era posible pero sin ella todo sería posible”. También la independencia.

    Pues bien, aquí nos encontramos, con la violencia terrorista finalmente desaparecida pero con la afirmación constante, también en este Parlamento, de que los catalanes, y por extensión los vascos, no podemos decidir nuestro propio futuro, sea o no de independencia, porque esa decisión corresponde al “conjunto de los españoles”. Por no poder no podemos ni votar. O sea, en román paladino: nunca respetarán la voluntad que expresen democráticamente Catalunya o Euskadi porque, simplemente, son más e impondrán la fuerza del Estado.

    Estamos ya escaldados de promesas con caducidad a conveniencia. Hechos y no palabras. Cuando de las acciones de su grupo se derive una actitud lógica y acorde con sus palabras le creeremos. Mientras tanto, permítanos que nos quedemos con la duda razonable acerca de su voluntad real. El tiempo dará o quitará la razón. Aquí estamos unos y otros para quedarnos, lo que diga el futuro y las posibilidades que este abra o cierre ya las veremos.

    Señor candidato, por mucha distancia que uno pueda tener con el actual Gobierno, y la tenemos en temas fundamentales, las formas y el fondo de su iniciativa y de sus intenciones cortoplacistas no nos generan ninguna confianza para apoyarle. Hoy pide que le votemos para nada en una iniciativa no consensuada y abocada al fracaso. Ni hoy es usted alternativa ni, mucho me temo si sigue manteniendo estos comportamientos, lo va a ser algún día.

    Nada más y muchas gracias.

  • 06/07/2017

    EAJ-PNV: raíz y brote de la nación vasca

    • Type: Intervención

    Lagun agurgarria, eta Sabino Arana Fundazioaren presidente jauna, Juan Mari Atutxa: mila esker gonpidapen hau luzatzeagatik eta zuekin izateko aukera bikain hau emateagatik. Zuei, lagun eta adiskide guztioi, eskerrik asko gaur hain goiz esnatzearren eta zuen eguneroko eginkizunen gidoia aldatzeagatik hona etorteko ni entzutera. Espero dut zuen ahalegina debalde ez izatea.

    ‘EAJ-PNV: raíz y brote de la Nación Vasca’ es el título que he elegido para dar respuesta a esta invitación de la Fundación Sabino Arana. Me parece que es una bonita analogía comparar a nuestro Partido con un árbol, con un ser vivo que combina decenas y decenas de años de tronco prieto y nudos firmes con verdes y tiernos brotes que se abren cada primavera y siguen haciéndolo crecer y reverdecer año a año.

    Nuestro árbol germinó hace 122 años en buena tierra y, aunque sus primeros años fueron complicados, pronto empezó a mostrar sus fortalezas y a dar sus primeros frutos. Hace ahora cien años, uno de aquellos brotes llevó a un jeltzale, a Ramón de la Sota y Aburto, a la Presidencia de la Diputación de Bizkaia. Un mandato de solo dos años pero que supuso un antes y un después en la vida del Territorio y de su institucionalización. Como recuerda Andrés Urrutia en su artículo de ‘Hermes’, aquel programa que el primer Gobierno de mayoría nacionalista vasca propuso es hoy el origen de instituciones como Euskaltzaindia, o de actuaciones como las de las escuelas de barriada de Bizkaia, o de la utilización del euskera como lengua oficial. Esto es, aquel brote de 1917 dio origen a ramas fuertes que, a pesar de los pesares y de cuarenta años de dictadura, han subsistido, crecido y tienen que dar todavía muchas hojas y frutos a este País. Una curiosidad. Sabéis que soy de 1962 y de Sanfuentes, zona minera, donde el euskera apenas ha tenido espacio hasta hace pocos años. Pues bien, las primeras palabras que yo vi escritas en euskera fuera de mi casa fueron precisamente las del rótulo de aquellas escuelas de barriada en las que se educaron primero mi ama y luego mis hermanas. Allí estaba, en un bonito azulejo blanco y azul, con grafía vasca, la inscripción “Bizkaya’ren Auzo Ikastola”. Nos enseñaban aquella inscripción como si fuera un tesoro y para demostrarnos que teníamos un idioma nuestro, que había habido vida antes de la dictadura y que volvería a haberla después. Y hoy, aunque ya no son escuelas sino una casa social para el pueblo, allí sigue aquella inscripción, el primer vestigio de Euskera escrito y oficial que llegó a nuestra zona y que sobrevivió al franquismo. También eso se lo debemos a aquel equipo de nacionalistas ilusionados y llenos de proyectos e ideas que llegaron al Palacio Foral hace ahora cien años.

    Precisamente este centenario de la llegada por primera vez de jeltzales al gobierno de una Institución importante del País ha sido la excusa, la razón de esta iniciativa de la Fundación Sabino Arana. Está bien, en estos momentos en los que todo parece evanescente y líquido, recordar y poner en valor que algunas cosas e instituciones que hoy están entre nosotros, que algunos ejes centrales de nuestra identidad que hoy parecen indiscutibles, no lo fueron ni existieron siempre; que son y están gracias a que hace ahora un siglo y en los años siguientes generaciones de abertzales y euskaltzales sembraron una semilla, pusieron en marcha un metódico plan para construir Nación, para levantar el edificio de la Nación Vasca sobre bases sólidas. En el 17 fueron unas; en el 36 –en medio de una guerra– fueron otras (la Universidad Vasca, la Ertzaintza, los Servicios Sociales…..); y a partir del 77 las que hoy conocemos. Esta es una de las principales características del nacionalismo vasco que encarna el PNV en sus 122 años de historia: el carácter institucionalizador de nuestra política. Ya Sabino Arana dejó organizado un Partido con unas estructuras y unos métodos más propios de un Estado que de un partido. La vocación de crear instituciones y construir desde ellas ha sido una constante de EAJ y sus dirigentes, por muy adversas que fueran las circunstancias. Muchas veces, unos para zaherirnos y otras como mérito, se nos etiqueta como un “partido gestor. Yo creo que lo que somos es un “partido hacedor”, que luego intenta gestionar bien las Instituciones levantadas.

    Siguiendo con la metáfora de la raíz y los brotes, se preguntarán cuál es la savia que mantiene vivo y activo a este Partido, la que hace que una de las formaciones más antiguas de Euskadi y del Estado sea hoy, permítanme estando en Bilbao fanfarronear un poco, la más sana del panorama político, con una más que buena aceptación social y una sólida situación interna. No se trata, en todo caso, de presumir sino de perseverar, de trabajar para que esta situación se mantenga. Porque nuestra actual bonancible situación no es producto de la casualidad sino del trabajo sistemático y de las enseñanzas extraídas en épocas no tan benignas para nosotros.

    Bueno, ¿y cuál es la savia que mantiene vivo y unido al PNV? Pues una mezcla de valores y sentimientos que debemos proteger y mantener.

    El primer valor lo llevamos en nuestro nombre. Somos el Partido de la Nación Vasca. Es bueno tener claro el objeto social, y nosotros lo tenemos en la sigla. Es la raíz que se hunde en la tierra vasca y extrae de ella la mayor energía posible para, día a día, saber cuál es nuestro cometido, nuestra labor. Para qué nacimos y para qué queremos seguir creciendo.

    Junto a ello, un claro sentimiento de pertenencia a este Pueblo, un amor y una identificación con el ser vasco que mantiene activas las vías de comunicación entre la raíz y el tronco. Pero para que el tronco salga fuerte y sobre todo tieso, derecho, le hacen falta más componentes a nuestra savia. Uno muy importante, el valor del servicio a la comunidad. Nuestro Partido se debe a Euskadi y a sus gentes. La militancia es el nexo de unión entre el Partido y la calle. La militancia no es el fin de nuestra acción. No somos un coto cerrado, ni un partido de cuadros. Tenemos muchos militantes y muchos y buenos cuadros, pero con una decidida vocación de servicio a la sociedad.

    Otro valor decisivo es la honradez, la honestidad. Este es un valor que nunca se trabaja bastante y nunca se llega a su óptimo máximo. Pero hay que pretenderlo, y nosotros lo hacemos. No me estoy refiriendo solamente a la rectitud en la gestión de la cosa pública, de los recursos y dineros de todos y de todas. Esto es muy importante hoy, que vivimos estupefactos casos de corrupción generalizada. Pero tan importante como esto es la honestidad para decirle a la gente la verdad. No lo que conviene a quienes gobernamos, ni tampoco lo que a la ciudadanía le gustaría oír. No. Como dicen ahora nuestros jóvenes, a la sociedad hay que decirle “esto es lo que hay”. Y, a partir de ahí, proponerle acciones, proyectos, medidas, soluciones. Pero siempre desde la verdad. Honradez en la gestión y honestidad en la relación con la sociedad son las guías que deben mantener recto nuestro tronco, a pesar de que siempre hay vientos o temporales duros que puedan provocar inclinaciones.

    Sólidas raíces y tronco derecho. Solo nos falta una copa de ramas fuertes para tener un árbol que merezca la pena. No sé a ustedes, pero a mí me gustan los árboles de copa ancha, de muchas ramas, con mucha hoja, capaces de recoger hasta la última gota de agua y el rayo de sol más tardío. Son los árboles por antonomasia de nuestros bosques autóctonos. Son árboles abiertos. Este es también un valor del PNV. Ser un Partido abierto. Un partido abierto a la gente, un partido abierto al que viene de fuera, un partido abierto a lo innovador, a las novedades sociales, económicas, tecnológicas y geoestratégicas. La apertura es, además, un signo de fortaleza, de seguridad. Cuando uno no está seguro de sí mismo normalmente se repliega, se apoca, se convierte en ciprés. Nosotros queremos un partido abierto y creo que lo tenemos. Un partido abierto a la ciudadanía y a los Territorios. Estamos particularmente contentos de la evolución en Nafarroa e Iparralde. Nuestra apertura se nota en las políticas que hacemos. Probablemente Euskadi es hoy el espacio europeo más socialdemócrata si analizamos la globalidad de las políticas públicas. Como nuestra socialdemocracia es intuitiva y comunitarista y no proviene de la resaca marxista, creo que hemos sido capaces de articular un sistema de relación entre la Administración y el mundo económico, industrial y financiero mucho más equilibrado que en nuestro entorno.

    Esa apertura a la sociedad nos permite, además, sondear, tomarle constantemente la temperatura. Tenemos un termómetro de precisión para saber lo que ésta quiere, sus preocupaciones, sus anhelos. Y esto nos ayuda a ir por delante de la sociedad pero sin separarnos nunca mucho de ella. No hay cosa peor en un líder que desconectarse de la gente, bien por ir demasiado adelantado, bien por quedarse rezagado. Partido de gobierno y sociedad nunca tienen que perder la visión el uno del otro.

    A estas alturas de la charla, supongo que las y los que son del PNV se habrán quedado tranquilos y tranquilas al ver que el Presidente del EBB anda bien de autoestima como Partido. Los que no son del PNV pero les caemos bien, se estarán alegrando de nuestra buena situación. Alguno habrá que ni es del PNV ni quiere que nos vaya bien, y ese estará un poco contrariado. Y mis compañeros periodistas, pensando que aún no he dado un titular que llevarse a la grabadora.

    Evidentemente, no es oro todo lo que reluce. Hay problemas, hay retos, hay desafíos que nos impiden quedarnos en la autocomplacencia. La política, la cosa pública, no pasa por sus mejores momentos. La mala fama ganada a pulso por muchos políticos y gobernantes y esa modernidad cada vez más líquida de la que hablaba Bauman, que hace que tengamos una sociedad con poca memoria, han colocado a buena parte de Europa (sin hablar de Trump o Putin) al filo del abismo de populistas y xenófobos. Europa, esa Europa por la que suspiraban el Lehendakari Agirre o Landaburu, pasa hoy malos momentos. Y nosotros habíamos fijado y fiado en la Europa unida buena parte de nuestras esperanzas. Vamos a tener que esperar, pero no vamos a desistir. Creemos en esa Europa unida y abierta al mundo, suma de identidades, pueblos y culturas. Hay que darle la vuelta a la regresión que hemos tenido en el sentimiento europeo y en la reestatalización de sus instituciones. Se abren tímidos rayos de esperanza. Algo bueno tenía que traer Trump, aunque fuera por su torpeza. Los desplantes a Europa, su decisión de salirse de los acuerdos mundiales medioambientales, han azuzado el orgullo de algunos dirigentes europeos, y ahora parecen dispuestos a moverse. Ojalá sea así. Desde luego, desde nuestra modesta posición, que cuenten con nosotros para ello.

    Nuestra sociedad, mucho menos convulsionada que las del entorno, no vive sin embargo ajena a estos movimientos. Algunos dirán que es por contagio vía televisiones españolas de la explosiva situación social del Estado. Otros meterán el dedo diciendo que a lo mejor Euskadi no es tan oasis como supuestamente decimos los nacionalistas. Sea lo que sea, es cierto que la sociedad vasca está cambiando. Sobre todo las nuevas generaciones, que han vivido enteramente en el periodo autonómico, con el autogobierno vasco que hoy disfrutamos, tienen otra relación con la política y con sus opciones electorales. Siempre pongo el caso de Vitoria-Gasteiz como paradigmático de ese comportamiento electoral líquido. Recordemos. En las autonómicas de 2012 ganó el PNV, en las Europeas de 2014 ganó Bildu, en las Municipales de 2015 ganó el PP, en las españolas de 2016 ganó Podemos y en las últimas autonómicas volvió a ganar el PNV. La misma ciudad, cinco elecciones en cuatro años y cuatro partidos diferentes ganando en cada una de ellas. En Vitoria-Gasteiz, la capital de Euskadi. Es un caso quizás extremo, pero podríamos traerlo a la Margen Izquierda, en la que me he criado y vivo. Una zona históricamente socialista que poco a poco ha virado electoralmente hacia el voto al PNV en elecciones vascas, forales y municipales, pero que en las de ámbito estatal sigue la dirección que marca la veleta según el viento que venga de Madrid. Y lo mismo pasa en amplias capas urbanas de todo el País.

    Vemos que el compromiso o la adhesión electoral tienen en una nada despreciable parte de la sociedad un corto periodo de caducidad. Además, mucha gente vota en muchas ocasiones no tanto a quien quiere que gobierne como a la opción que más castiga al partido que en ningún caso quiere que gobierne. Es, en mi modesta opinión, lo que sucedió en Euskadi con el triunfo de Podemos en las elecciones españolas. Más que un voto a Podemos era un voto de rechazo al PP, un voto de protesta. Por lo tanto, el voto ya no sirve solo para aupar a una formación al gobierno sino también para protestar o censurar a quien gobierna, aunque luego eso suponga un auténtico follón político por la falta de mayorías para conformar gobiernos con suficiencia parlamentaria.

    Este cada vez más extendido comportamiento electoral provoca un lógico escalofrío en un Partido como el nuestro, que es un partido “de orden”, institucional, y que siempre ha tenido una alta fidelidad de voto. Es evidente que las cosas no nos van mal. Los resultados de las últimas elecciones y también las recientes encuestas publicadas nos dibujan una más que sana situación. Pero no podemos dormirnos en los laureles. El voto no es nuestro, no nos pertenece. Pertenece a la gente y nos lo tenemos que ganar a pulso y votación a votación.

    Otro gran reto es el del sostenimiento del Partido como proyecto de futuro. Un proyecto que debe renovarse. Los nuevos brotes, las nuevas quimas que necesita nuestro árbol para seguir siendo frondoso y poder así dar cobijo a un ideal tan importante como la construcción nacional de este País. ¿Cómo aseguramos la transmisión del ideal abertzale a las nuevas generaciones? ¿Cómo conseguimos que las nuevas generaciones se vinculen al PNV, se afilien como vía de adhesión a la Nación Vasca? En esta época de globalización y de revolución digital, ¿cómo mantener en la juventud ese sentimiento de pertenencia abertzale? Estas eran algunas de las preguntas que me formulaba en el artículo escrito para el último número de la revista ‘Hermes’. Ya decía allí que aún tenía más interrogantes que respuestas. Pero como Partido tendremos que buscar más pronto que tarde esas respuestas. Decía también en ‘Hermes’ que “algunas cosas sí tengo claras. Confío en nuestra innata capacidad de adaptación a los nuevos tiempos y a sus demandas sociales, y creo que nuestros valores tradicionales de honradez, trabajo y solidaridad, seguramente expresados de otra manera, van a seguir estando vigentes. Por eso nos toca trabajar en unir sentimiento abertzale y visión global. Sentimiento de pertenencia a esta pequeña Nación e internacionalización”. Y terminaba mi artículo con una caricatura que pretendía resumir nuestra tarea futura, nuestro reto de hoy y de mañana: “Emocionar en ‘rojo, verde y blanco’ a través de Facebook”. Construir el nacionalismo vasco 4.0. El abertzalismo 4.0.

    Voy terminando con un breve apunte de los etxekolanas que tenemos en el corto y medio plazo. La mejor manera de preparar el futuro es gestionar bien el presente. Es en lo que andamos ahora. Tenemos tres grandes retos: superar definitivamente la crisis económica y reconstruir una sociedad próspera, justa y solidaria; abordar sin dilación el tratamiento para sanar las heridas dejadas en este País por cincuenta años de acción de ETA; y alcanzar un acuerdo lo más amplio posible para renovar nuestro autogobierno, para conseguir un Nuevo Estatus político que reconozca a Euskadi como Nación y deje en manos de los vascos y vascas la determinación de su futuro.

    No son ninguna de ellas tareas fáciles, y menos en un momento en el que –salvo nuestra rara excepción– están más de moda la bronca política y los blancos o negros que los grises que siempre dibujan los acuerdos. Nosotros vamos a procurar acuerdos. Acuerdos lo más fuertes y plurales posibles. Sin caer en la imposición ni aceptar vetos.

    Como ven, a este antiguo árbol “zar, sendo, zindo” esta nueva primavera de Euskadi le pilla lleno de savia, con nuevos brotes, esperando nuevos frutos y enraizado firmemente en tierra vasca.

    Eman da zabal zazu munduan fruitua.

    Hala bedi!

    Eskerrik asko!

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